Mosaico realizado por Marino Santa María (Buenos Aires, Argentina)

Abasto, el barrio de Carlos Gardel

Dentro de las cinco primeras palabras que a la mayoría de los extranjeros se le ocurriría si piensan en Argentina está el tango. Este género musical híbrido, influenciado por tantos cientos de sonidos que llegaron con los inmigrantes en los barcos, se desarrolló originalmente en Buenos Aires. Y con él, la cultura y la identidad de la ciudad cambiaron para siempre.

Carteles fileteados en la esquina (Buenos Aires, Argentina)
Carteles fileteados en la esquina

Muchos de los barrios porteños rinden homenaje, con estatuas o pinturas murales, a cantantes y compositores de tango que fueran sus vecinos. Algunos incluso han rebautizado calles, plazas y bares con sus nombres y apellidos. Y si de cantantes de tango se trata, debemos mencionar al mejor de todos: Carlos Gardel, apodado “El Zorzal Criollo”.

Pero ese no era su único seudónimo. También le llamaban “El Morocho del Abasto”, refiriéndose a la zona de la ciudad en la que vivió desde 1927. Después de haber pasado por habitaciones de distintos conventillos, ese año se mudó con su madre a una casa que compró, situada en Jean Jaures 733.

Retrato multicolor de Carlos Gardel (Buenos Aires, Argentina)
Retrato multicolor de Carlos Gardel

Quiso la casualidad que actualmente yo viva en el Abasto, y que ande pisando las misma veredas que pisara él hace casi un siglo. Esto me viene bien para contarte cerca del barrio (que no es un barrio) y de lo que queda de Carlos Gardel por sus calles.

Cada día canta mejor

Se ignoran muchos datos de la primera parte de la vida de Carlos Gardel, algunos tan importantes como su lugar y fecha de nacimiento. Hay quienes esgrimen distintos argumentos a favor de que podría ser francés o uruguayo y haber nacido entre 1883 y 1890.

Decoración de fileteado porteño alusiva al tango (Buenos Aires, Argentina)
Decoración de fileteado porteño alusiva al tango

Durante su adolescencia comenzó a frecuentar la zona del Abasto y hacer amistades. Así conoció al cantante uruguayo José Razzano, con quien iniciaría un dúo que interpretaba canciones camperas y del folclore latinoamericano. Poco a poco fueron aumentando sus presentaciones en vivo y los discos vendidos, pero también vivió algunos episodios confusos con documentación falsa y un disparo que recibió en el tórax.

Su primer tango lo grabaron en 1917. Este nuevo género musical, que había tenido un origen relacionado con la marginalidad, estaba ganando mucho popularidad por esos años. Y no sólo en Argentina, lo que propició posteriormente varias giras artísticas por España y Francia (tanto con el dúo como de manera solista).

La fama de Carlos Gardel continuaba creciendo y eso le permitió incursionar también como actor de cine, empezando cuando todavía las películas eran mudas. A lo largo de su carrera participó en más de diez películas, algunas filmadas para los estudios Paramount en Estados Unidos.

Esquina del restaurante Cátulo, con mural gardeliano de fondo (Buenos Aires, Argentina)
Esquina del restaurante Cátulo, con un mural gardeliano de fondo

Un gran momento en su obra musical llegó gracias a su asociación con el letrista Alfredo Le Pera, a principios de la década de 1930. Juntos compondrían muchas de las canciones por las que el cantante es más recordado, como Mi Buenos Aires querido, Volver y Por una cabeza. Si querés escuchar un poco de su voz, te recomiendo que lo hagas con esta compilación de sus mejores tangos.

En junio de 1935, Gardel y Le Pera se encontraban de gira en Colombia, otro lugar donde el tango estaba teniendo un gran éxito. El avión que los llevaría desde Medellín hasta Cali chocó con otro al momento del despegue y ambos perdieron la vida, junto a otras quince personas.

Mosaico realizado por Marino Santa María (Buenos Aires, Argentina)
Mosaico realizado por Marino Santa María

En el mejor momento de su carrera, el tango se quedó sin su gran cantante. Sin embargo, a partir de entonces, la leyenda de Carlos Gardel no ha parado de crecer. Hasta hoy se sigue afirmando que “cada día canta mejor”.

El Abasto del morocho

Por toda la ciudad de Buenos Aires podemos encontrar referencias a su vida y obra, pero en ningún lado se respira más ambiente gardeliano que por el Abasto. Esta pequeña zona de la ciudad no configura un barrio en sí mismo oficialmente, sino que se encuentra entre los límites de Almagro y Balvanera. Recibe su nombre por el mercado central que funcionó en la avenida Corrientes entre 1934 y 1984.

Por varias de las calles aledañas hay pinturas murales que lo recuerdan: un par de los que más me gustan están cerca de la esquina de Anchorena y Zelaya. Justamente en el pasaje Zelaya hay además un par de grandes mosaicos compuestos por el prestigioso artista Marino Santa María. Lo que siempre se destaca en todos los retratos es esa sonrisa tan especial que él sabía lucir.

Estatua conmemorativa de Carlos Gardel (Buenos Aires, Argentina)
Estatua conmemorativa de Carlos Gardel

Apenas a una cuadra de ahí está el pasaje que lleva el nombre de Carlos Gardel, donde se ubican una escultura suya y el monumento al bandoneón, instrumento fundamental para el sonido del tango. Algunas casas del pasaje están pintadas con decoraciones de fileteado porteño, otro elemento que forma parte de la identidad cultural de Buenos Aires.

El barrio cambió profundamente cuando en 1984 se cerró definitivamente el gran mercado de abastos. El edificio que ocupaba quedó abandonado por muchos años, hasta que en 1998 fue reconvertido en un gran centro comercial de marcas de ropa. En el medio pasaron muchas cosas, entre ellas la aparición por estas calles de otro cantante que también se terminaría transformando en un ícono, en este caso del rock: Luca Prodan. Pero ese es otro capítulo…

Para quienes gusten de empaparse un poco más sobre la historia del vecino preferido del Abasto y de su época, otro punto interesante para una visita es el Museo Casa de Carlos Gardel. La dirección es Jean Jaures 733, en la misma vivienda que habitó junto a su madre. En las salas se exhiben fotografías, discos, películas, guitarras y otros objetos que le pertenecieron.

Museo en la que fuera la casa del cantante (Buenos Aires, Argentina)
Museo en la que fuera la casa del cantante

La zona del Abasto es un muy buen lugar para conocer una parte de la auténtica esencia porteña. Caminando por ahí, al ritmo del 2×4, tendremos la posibilidad de cruzarnos con la sonrisa dibujada de Carlos Gardel a la vuelta de cualquier esquina.

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