Geist-Reise, de Andy Weiss (Berlín, Alemania)

Arte en el Muro de Berlín

La noche del jueves 9 de noviembre de 1989 el planeta observó por televisión cómo una multitud derribaba a pedazos el tristemente célebre Muro de Berlín. Se ponía fin así a varias décadas de separación de la ciudad y, en un contexto más amplio, comenzaba un cambio a nivel mundial que sentaría las bases de los tiempos que ahora vivimos. Las consecuencias de lo ocurrido en aquellas horas fueron muchísimas, y al menos una de ellas se relaciona con lo artístico.

Porque un sector de los muros, que se preservó especialmente, fue destinado a convertirse en la galería de arte al aire libre más extensa del mundo, llamada East Side Gallery. Pasando por los más diversos estilos, las obras abordan como tema principal la esperanza que se generó gracias al cambio político y social ocurrido aquella noche.

Berlyn (Gerhard Lahr)
Berlyn (Gerhard Lahr)

Estamos hablando de 103 murales en un recorrido total de 1361 metros a lo largo de la calle Mühlenstraße (distrito de Friedrichshain-Kreuzberg). Para llegar es posible hacerlo caminando por la orilla del río Spree unos 45 minutos desde el centro o, si se prefiere el metro, la estación más cercana es Warschauer de la línea U1. Como está en un espacio público abierto, se puede visitar durante las 24 horas y de forma gratuita.

Rastros de un mundo dividido

Tras el final de la devastadora Segunda Guerra Mundial en 1945, los aliados dividieron Alemania en dos. En el oeste se estableció un modelo capitalista y el este adoptó el comunismo. Cada uno de dichos esquemas ideológicos y económicos opuestos estaba representado por una potencia que había salido fortalecida del conflicto: Estados Unidos y la Unión Soviética, respectivamente.

Sin título (Gamil Gimajew)
Sin título (Gamil Gimajew)

Estos dos sectores irreconciliables se fueron repartiendo paulatinamente el mapa mundial, y comenzó el proceso llamado Guerra Fría. Se llama así porque ninguno de los dos rivales tomó acciones directas en contra del otro, sino que se llevó a cabo a través del apoyo a facciones enfrentadas en terceros países, según sus afinidades. Este conflicto llegaría con el correr de los años a diversos territorios de Asia, África y Latinoamérica.

La división polarizada del mundo en dos no fue tan visible en ningún otro lugar más que en Berlín. Una insólita frontera interior que separaba barrios y familias se instaló en la ciudad en 1961. Los controles para pasar entre un lado y otro comenzaron a hacerse cada vez más férreos, hasta que en 1975 se construyó esa gran pared de 45 kilómetros de largo y casi cuatro metros de alto. Los cálculos indican que más de 200 personas murieron intentando cruzarlo.

Test the best (Birgit Kinder)
Test the rest (Birgit Kinder)

La caída del Muro de Berlín (sumado a la disolución de la Unión Soviética ocurrida dos años después) inició el camino al fin de la guerra fría, con la siempre latente amenaza de un enfrentamiento directo entre dos potencias nucleares. La humanidad pasaba a una nueva etapa histórica.

Hoy hay arte en las paredes

Mientras avanzaban las obras para demoler definitivamente esta gran estructura de concreto, dos asociaciones de artistas alemanes llamadas Federal Association of Artists y GDR Artists Association se unieron para solicitar que un sector de las paredes fuera aprovechado para exhibir obras.

"Muchas personas pequeñas, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiarle la cara al mundo" (Proverbio africano)
“Muchas personas pequeñas, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas,
pueden cambiarle la cara al mundo” (Proverbio africano)

En 1990 invitaron a participar a más de cien artistas de todo el mundo, bajo la consigna de plasmar el sentimiento de libertad que había traído consigo la unificación de la ciudad. En muchas de las obras también, por supuesto, se manifestó un mensaje de crítica política por los duros momentos que se habían vivido en Berlín y en el mundo durante la etapa de la Guerra Fría.

Algunos de los nombres más destacados que participaron en el proyecto son Bodo Sperling, Karsten Thomas, Jim Avignon, Kiddy Cidny, Thierry Noir y Rainer Jehle.

El resultado fue espectacular y el sitio no paró de recibir más y más visitantes. Con el paso del tiempo, sin embargo, las obras se fueron deteriorando gravemente por la exposición al aire libre y por casos de vandalismo. Así que después de 20 años se decidió tapar los originales y pedir a los creadores que repitieran sus trabajos. Algunos de ellos, sin embargo, se negaron a hacerlo argumentando que deberían haberse hecho tareas de restauración.

Mein gott hilf mir, diese tödliche liebe zu überleben (Dmitri Vrubel)
Mein gott hilf mir, diese tödliche liebe zu überleben (Dmitri Vrubel)

Uno de los murales de la East Side Gallery que se ha hecho bastante famoso es el del beso entre los políticos comunistas Erich Honecker (de Alemania Oriental) y Leonid Brézhnev (de la Unión Soviética). Tiene un nombre larguísimo en alemán, pero en castellano sería algo así como Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal. La pintura le pertenece al ruso Dmitri Vrúbel y la escena que retrata ocurrió durante los festejos por el 30 aniversario de la República Democrática Alemana.

Si vas a estar por Berlín no podés perderte de conocer este lugar, donde los vestigios de un triste pasado de posguerra fueron reconvertidos en una espléndida muestra de formas, colores y habilidad artística para todos los gustos.

Sin título (Ana Leonor Rodriges)
Sin título (Ana Leonor Rodriges)
Compartir:

Dejá un comentario