Callejón empedrado (Colonia del Sacramento, Uruguay)

Colonia del Sacramento, el primer amor

La debo haber conocido, más o menos, cuando yo tenía trece años de edad. Ella era mucho mayor que yo, siempre lo será. Para ese entonces todavía no se habían despertado en mí las pasiones por viajar, al menos no de la manera en la que las siento ahora a mis cuarenta y pico. Aunque antes yo ya había conocido otras, ninguna me llamó tanto la atención como lo hizo ella en aquel momento.

Adornada en su sencillez, parecía capaz de deslumbrar a cualquiera. Me quedaba perdido en ella y sus detalles, no podía quitarle los ojos de encima. Mientras más caminaba, más hermosa me parecía. Después de esa vez (nuestra primera vez) volví a visitarla en otras cinco o seis ocasiones. Y cada vez la voy encontrando más y más interesante. Fue un amor a primera vista que me dura hasta el día de hoy.

Fachadas y automóvil antiguo (Colonia del Sacramento, Uruguay)
Fachadas y automóvil antiguo

Tal vez, así lo intuyo a veces, haya sido ella la que generó dentro mío los incontenibles sentimientos por viajar que a menudo me invaden. Ella se llama Colonia del Sacramento. Y siempre está tan cerca…

Origen portugués, sangre rioplatense

Ubicada en la ribera norte del Río de la Plata, los libros de historia cuentan que fue fundada en 1680 por conquistadores portugueses, bajo el nombre de Nova Colônia do Santíssimo Sacramento. Por su localización estratégica, durante muchos años se la disputaron distintos ejércitos europeos, hasta que quedó fuera de toda dominación extranjera en 1828.

Tiene las particularidades de ser la ciudad más antigua de Uruguay y de ser la única ciudad americana de origen portugués que no pertenece actualmente a Brasil. Ambas cuestiones significan mucho para la memoria geográfica del continente.

Carreta sobre el empedrado (Colonia del Sacramento, Uruguay)
Carreta sobre el empedrado

Siguiendo un poco frecuente estilo colonial rioplatense, la ciudad fue desarrollando su personalidad actual con el correr de los siglos. Su importancia fue cambiando según los vaivenes políticos y sociales de cada momento. No hace mucho tiempo, sin embargo, el centro histórico se encontraba en ruinas y abandonado. Pero gracias a las minuciosas obras de reconstrucción que concluyeron en 1972, podemos disfrutar hoy de toda su belleza.

El principal atractivo de Colonia del Sacramento es su esencia simple, que se aprecia en sus calles de adoquines desparejos, sus tranquilas plazas y sus fachadas rústicas por las que no dejan de trepar las flores.

El casco histórico

La parte antigua de la ciudad es también conocida como Barrio Sur. Se ingresa por la Puerta de la Ciudadela, que funciona como acceso peatonal a través de las anchas murallas de defensa. Una vez cruzado este límite, la sensación es la de un viaje en el tiempo hasta la época colonial.

Casas blancas frente a la muralla (Colonia del Sacramento, Uruguay)
Casas blancas frente a la muralla

Lo primero que encontramos es la Plaza Mayor 25 de Mayo, muy amplia, que ofrece sombra y descanso a los caminantes. A su alrededor hay un puñado de bares y galerías de arte que le dan vida y movimiento al lugar, tanto de día como de noche. Muy cerca de ahí, sobre la calle San Francisco, se encuentra el faro que fue inaugurado hace más de un siglo y medio. Se puede subir hasta la cima del faro mediante una escalera caracol, y se consigue una magnífica vista panorámica de la ciudad.

Calle de los Suspiros

Una de las mejores cosas que hacer en Colonia del Sacramento es perderse por sus callecitas. Y de entre todas, hay una que es especialmente mágica: la de los Suspiros. Tiene apenas unos 60 metros de recorrido, que van en pendiente desde la Plaza Mayor 25 de Mayo hacia la orilla del río. Sus adoquines y las casas con paredes de adobe y techos de tejas ofrecen una imagen que cautiva al instante.

Galería de arte en la Calle de los Suspiros (Colonia del Sacramento, Uruguay)
Galería de arte en la Calle de los Suspiros

Sobre el origen de su nombre se escuchan diferentes leyendas. Algunas cuentan sobre la alegría de los marineros ante la presencia de las prostitutas que la ocupaban en otros tiempos. Otras, de la amargura de los condenados a muerte que eran conducidos por ahí para luego ser fusilados frente al río.

Por la parte baja de la calle hay una pintoresca galería de arte que es objeto de cientos de fotos de los visitantes todos los días. En mi opinión, la Calle de los Suspiros vive su mejor momento cuando empieza a caer la noche y la iluminan los viejos faroles de luz amarilla.

Plaza de Armas y Basílica

Caminando hacia el norte se llega hasta la Plaza de Armas, sitio fundacional donde se alojaban los colonizadores portugueses en los primeros años de la ciudad. Gracias al trabajo arqueológico, actualmente se pueden observar los restos de aquellos primeros edificios, como la Casa de los Gobernadores o la Torre de Guardia.

Callejón en subida hacia la basílica (Colonia del Sacramento, Uruguay)
Callejón en subida hacia la basílica

Junto a la plaza se encuentra la iglesia más destacada, la Basílica del Santísimo Sacramento. Este templo debió ser reconstruido en varias oportunidades, debido a los destrozos provocados por las guerras y hasta por un relámpago que le cayó encima en 1823. Es un buen ejemplo de sencillez, tanto en la decoración exterior como en la ornamentación interior.

No muy lejos de ahí, una esquina icónica de la ciudad que merece ser visitada es la del antiguo almacén La Carlota, donde hoy funciona una tienda dedicada a la venta de artesanías y objetos de recuerdo.

El atardecer frente al río

Un poco más hacia el norte se llega al Puerto Viejo, que hoy funciona como un moderno amarradero de yates y otras embarcaciones. Este es el mejor lugar para presenciar la puesta del sol, que como una enorme bola roja bajará lentamente a esconderse en el Río de la Plata. Confieso que ningún atardecer en el mundo me gusta más que el de Colonia del Sacramento.

Antiguo almacén La Carlota (Colonia del Sacramento, Uruguay)
Antiguo almacén La Carlota

Otra buena opción para caminar es por el Paseo de San Gabriel, que bordea el río. Por ahí se puede visitar, entre otras cosas, la Casa de Jorge Páez Vilaró (no confundir con su hermano Carlos). Se trata de un bonito edificio colonial que fuera propiedad del pintor uruguayo y que hoy funciona como un restaurante donde se exhiben muchas de sus obras de arte.

Para los entusiastas de las temáticas ferroviarias, un sitio que resultará interesante es la antigua estación de trenes. Situada fuera del casco histórico, se inauguró en 1901 y sus vías la conectaban con Montevideo, capital del país. En la actualidad se encuentra fuera de servicio pero puede ser recorrida libremente y sin apuros.

Plaza de Armas (Colonia del Sacramento, Uruguay)
Plaza de Armas

Colonia del Sacramento enamora con sus encantos, lo sé porque me ha pasado. Les recomendaría a todos que vayan a visitarla al menos una vez en la vida. Yo, por mi parte, pienso seguir frecuentándola cada vez que pueda. Porque, como dice con justeza la letra de un tango escrita por Alfredo Le Pera, “siempre se vuelve al primer amor”.

Compartir:

2 comentarios en “Colonia del Sacramento, el primer amor”

  1. Me encantó tu historia de amor por Colonia. En Septiembre la conocí y me resultó encantadora y cautivante. Caminar por sus calles es transportarte en el tiempo. Te felicitó por la página que tengas muchos seguidores desde ya la comparto

    Responder
    • Hola, Ely.
      Muchas gracias por tus palabras, que me motivan para seguir escribiendo.
      Colonia es una ciudad que creo que enamoraría a todos los que la visiten, tiene una magia especial.
      Te mando un saludo y ojalá sigas volviendo por acá.

Dejá un comentario