Colonia del Sacramento, mi primer amor

La conocí cuando yo tenía trece años. Ella era mucho mayor que yo, y siempre lo será. Para ese entonces todavía no se habían despertado en mí las pasiones por viajar, al menos no de la manera en la que las siento hoy, a mis cuarenta y pico. Antes yo ya había conocido otras, pero ninguna me había llamado tanto la atención como lo hizo ella en aquel momento, a primera vista.

Adornada en su sencillez, parecía capaz de deslumbrar a cualquiera. Me quedaba perdido en ella y sus detalles, no podía quitarle los ojos de encima. Mientras más caminaba más hermosa me parecía. Después de esa vez (nuestra primera vez) nos volvimos a encontrar en otras cinco o seis ocasiones. En cada visita que le hago me resulta más interesante, me va gustando más y más.

Tal vez, así lo pienso ahora, haya sido ella la que generó dentro mío los incontenibles sentimientos por viajar que a menudo me invaden. Ella se llama Colonia del Sacramento. Y siempre está tan cerca…

Carreta en un callejón adoquinado
Carreta en un callejón adoquinado

Ubicada en la ribera norte del Río de la Plata, los libros de historia cuentan que fue fundada en 1680 por conquistadores portugueses, bajo el nombre de Nova Colônia do Santíssimo Sacramento. Por su localización estratégica, durante muchos años se la disputaron distintos ejércitos europeos, hasta que quedó fuera de toda dominación extranjera en 1828. Tiene las particularidades de ser la ciudad más antigua de Uruguay y de ser la única ciudad americana de origen portugués que no pertenece a Brasil. Ambas cuestiones significan mucho para la memoria geográfica del continente.

El casco histórico

La parte antigua de la ciudad es también conocida como Barrio Sur. Se ingresa por la Puerta de la Ciudadela, que funciona como acceso peatonal a través de las antiguas murallas de defensa. Sobre esas murallas todavía se conservan cañones de época. Una vez cruzado este límite, la sensación es la de un viaje en el tiempo hacia la época colonial.

Muralla y casas blancas
Muralla y casas blancas

Lo primero que encontramos es la Plaza Mayor 25 de Mayo, amplia y tranquila, que ofrece sombra y descanso a los caminantes. A su alrededor hay un puñado de bares y galerías de arte que le dan vida y movimiento al lugar, tanto de día como de noche. Muy cerca de allí, sobre la calle San Francisco, se encuentra el faro que fue inaugurado hace más de un siglo y medio. Se puede acceder a la cima del faro mediante una escalera caracol, y desde allí se obtiene una magnífica vista panorámica de la ciudad.

Lo que más aprecio de Colonia del Sacramento es su esencia simple. Sus fachadas, sus calles con adoquines, sus flores trepadoras, el río abajo, sus coloridos y descoloridos, los mates compartidos en cualquier plaza. 

Fachadas y empedrado
Fachadas y empedrado

Calle de los Suspiros

Si una de las mejores cosas que puede suceder en Colonia del Sacramento es perderse por sus callecitas, no es posible olvidarse de mencionar a una de las más lindas: la de los Suspiros. Con apenas unos 60 metros de recorrido, en pendiente desde la Plaza Mayor 25 de Mayo hacia la orilla del río, es un lugar que cautiva al instante. La impronta colonial está intacta, con adoquines totalmente irregulares y casas con paredes de adobe y techos de tejas.

Calle de los Suspiros
Calle de los Suspiros

Sobre el origen del nombre se escuchan diferentes leyendas, de la alegría de los marineros ante la presencia de las prostitutas que la ocupaban en otros tiempos a la amargura de los condenados a muerte que eran conducidos por aquí para luego ser fusilados frente al río.

Por la parte baja de la calle, casi llegando al río, se ubica una linda galería de arte que es el objetivo de cientos de fotos todos los días. En mi opinión, la Calle de los Suspiros vive su mejor momento cuando cae la noche y la iluminan los viejos faroles de luz amarilla.

Cartel de la galería
Cartel de la galería

Plaza de Armas y Basílica

Caminando hacia el norte se llega hasta la Plaza de Armas, sitio fundacional donde se alojaban los colonizadores portugueses en los primeros años de la ciudad. Gracias al trabajo arqueológico, actualmente se pueden observar las ruinas de aquellos primeros edificios, como la Casa de los Gobernadores o la Torre de Guardia.

Plaza de Armas
Plaza de Armas

Junto a la plaza se encuentra la iglesia más destacada, la basílica del Santísimo Sacramento. Este templo, que debió ser reconstruido en dos oportunidades (la última en 1810), es fiel a la identidad sencilla de la ciudad en su ornamentación interior.

Basílica del Santísimo Sacramento
Basílica del Santísimo Sacramento

El atardecer frente al río

Siguiendo un poco más hacia el norte se llega al Puerto Viejo, que hoy funciona como un moderno amarradero de yates. Este es el mejor lugar para presenciar la puesta del sol, que como una enorme bola roja irá a esconderse en el Río de la Plata. Admito que ningún atardecer en el mundo me gusta más que el de Colonia del Sacramento.

Otra buena opción para caminar es por el Paseo de San Gabriel, que bordea la orilla del río. Por allí se puede visitar la Casa de Jorge Páez Vilaró (no confundir con su hermano Carlos). Se trata de un bonito edificio colonial que fuera propiedad del pintor uruguayo y que hoy funciona como un restaurante donde se exhiben muchas de sus obras.

Una esquina icónica de la ciudad y que merece ser visitada es la del antiguo almacén La Carlota, que hoy funciona como local de venta de artesanías y objetos de recuerdo.

Antiguo almacén La Carlota
Antiguo almacén La Carlota

Para los apasionados por las temáticas ferroviarias, un sitio que resultará interesante es la antigua estación de trenes. Situada fuera del casco histórico, se inauguró en 1901 y sus vías la conectaban con Montevideo, capital del país. En la actualidad se encuentra fuera de servicio pero puede ser recorrida libremente y sin apuros.

Me enamoré de Colonia del Sacramento desde que la visité por primera vez. Les recomiendo a todos que vayan a conocerla, porque ella está ahí para seducir con sus encantos y con su magia irrepetible. Yo, por supuesto, pienso seguir frecuentándola cada vez que pueda. Porque, como dice con justeza la letra de un tango escrita por Alfredo Le Pera, “siempre se vuelve al primer amor”.

Fachadas con farol y auto antiguo
Fachadas con farol y auto antiguo

2 comentarios en “Colonia del Sacramento, mi primer amor”

  1. Me encantó tu historia de amor por Colonia. En Septiembre la conocí y me resultó encantadora y cautivante. Caminar por sus calles es transportarte en el tiempo. Te felicitó por la página que tengas muchos seguidores desde ya la comparto

    1. Hola, Ely.
      Muchas gracias por tus palabras, que me motivan para seguir escribiendo.
      Colonia es una ciudad que creo que enamoraría a todos los que la visiten, tiene una magia especial.
      Te mando un saludo y ojalá sigas volviendo por acá.

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