Tiendas sencillas en el hutong (Beijing, China)

Laberintos de Beijing llamados hutongs

En mi primera estancia en Beijing me alojé durante cinco días en un hostal que quedaba en un hutong del barrio de Dongcheng. Era algo que había buscado especialmente y fue muy lindo. Y voy a escribir sobre los hutongs porque me parece que después de conocerlos, te van a dar ganas de alojarte en uno si visitás la ciudad.

Los hutongs, para empezar, son las calles angostas o pasajes que conforman un tipo de organización urbanística muy característico del centro de la capital china. En algunos puede llega a caber un auto, pero por su anchura muchos no permiten más que el paso de motos, bicicletas y peatones, por supuesto. Peatones que siempre estarán en desventaja.

Vecino en bicicleta por el hutong (Beijing, China)
Vecino en bicicleta por el hutong

En mi caso, después de un largo viaje en metro desde el aeropuerto, con la mochila a los hombros salí en la estación Dengshikou. Eran mis primeras pisadas en Beijing y anochecía. Uno de mis desafíos chinos iniciales era encontrar el hutong donde estaba el hostal que me recibiría. A pesar de que suelo ser bastante ubicado y de que llevaba un mapa, no paraba de equivocarme.

Pateaba esas callecitas para un lado, luego me daba cuenta de que por ahí ya había pasado, entonces le preguntaba a algún vendedor en mi lenguaje de señas de principiante… pero después me volvía a confundir y otra vez pasaba por el mismo lugar. Me sentía en un laberinto a gran escala. Tras haber dado vueltas el mapa una quince veces, por fin, pude encontrar la dirección: Shijia n° 9.

Callecitas del medioevo chino

Los primeros hutongs se construyeron a finales del siglo XIII bajo el gobierno de la dinastía Yuan (de origen mongol). La siguiente dinastía, la Ming, situó en la Ciudad Prohibida su centro político en 1420, y modificó a su manera la estructura urbanística lindante. Los primeros lotes cercanos a la morada de los líderes los ocupaban las viviendas de familias de mayor importancia social y/o económica. Un poco más alejados se levantaron nuevos hutongs, que servirían de residencia para la población trabajadora.

Tienda de objetos religiosos (Beijing, China)
Tienda de objetos religiosos

Cuentan que llegaron a existir más de cuatro mil de estos pequeños pasadizos. A comienzos del siglo pasado, durante la dinastía Qing, en Beijing todavía se contabilizaban 978 hutongs. El paso de las décadas y cierto desinterés afectaron bastante la conservación edilicia en estas zonas, empeorando en general las condiciones de vida de sus moradores. Por suerte, la situación ha comenzado recientemente a cambiar y se le está dando más consideración a la preservación del patrimonio.

Los siheyuans

Las viviendas que se encuentran en los hutongs suelen ser para varias familias: casas bajas adosadas, con una entrada única a través de un pasillo hacia un patio central compartido. Y con techos de tejas. A este tipo de residencias se las conoce como siheyuans. En algunos casos, los edificios que dan hacia el frente han sido reconvertidos en tiendas, lo que genera mayor circulación de gente.

Si uno no tiene demasiada vergüenza es posible espiar un poco lo que ocurre dentro de los siheyuans, porque tan curiosos son los chinos que a ninguno le molesta demasiado la curiosidad ajena. Un par de veces ingresé sigilosamente a esos patios y los observé colgando la ropa para que se seque al sol o jugando con sus nietos. Porque es en ese patio, además de los mercados, donde se desarrolla gran parte de la interacción cotidiana entre los habitantes actuales de los hutongs.

Patio tradicional de un siheyuan (Beijing, China)
Patio compartido de un siheyuan tradicional

En las últimas décadas, con el vertiginoso avance de Beijing hacia el futuro, muchos siheyuans fueron eliminados para proyectar nuevos trazados de avenidas o autopistas, dejando paso a edificios espejados con todo tipo de siluetas. Ya no quedan tantos, pero los que permanecen están en buen estado de conservación porque los protege oficialmente el gobierno.

Gente en piyama por la calle

Una cosa que me llamó la atención fue que cada más o menos cien metros hay baños de acceso público y gratuito. Luego me enteraría que esto se debe a que las casas de los siheyuans no tienen instalación cloacal propia, y entonces todos los vecinos de la zona deben salir para hacer sus necesidades. Por esto mismo no es nada extraño ver bastante personas por la calle en piyama y pantuflas yendo al baño, y que ya que salieron aprovechan para hacer dos o tres compras en las tiendas de alimentos cercanas.

Un hutong bastante angosto (Beijing, China)
Un hutong bastante angosto

Una visita a Beijing no está completa sin la experiencia de perderse en los hutongs al menos por un par de horas, caminando entre sus paredes casi siempre grises y con esos faroles rojos en las puertas. Los hay para todos los gustos: más concurridos o más solitarios, limpios y no tan limpios, más comerciales o más residenciales, más angostos y mucho más angostos.

Los hutongs son la huella encendida de una ciudad tan intensa como Beijing. Y, por qué no, también de otros tiempos que parecen estar retirándose lentamente.

Los mejores hutongs de Beijing

Cercanías de la avenida Dongsi

Al noreste de la Ciudad Prohibida, la avenida está atravesada por muchos hutongs con almacenes, fruterías, pescaderías y bazares. Algunos de los que podría mencionar son Yanyue, Baofang y Waijiaobu. Por acá la circulación de personas y rodados es incesante. Sin embargo, alejándonos apenas unas pocas cuadras, la cosa se tranquiliza y comienzan a aparecer más siheyuans tradicionales.

Nanluogu Xiang

Es un viejo hutong reconvertido en una peatonal comercial, actualmente muy concurrida por turistas nacionales y extranjeros. Y cuando digo muy concurrida me refiero a un nivel chino de personas. Hay una gran oferta de comida al paso, pero también de objetos de recuerdo, decoración, ropa y otro tipo de cosas raras que sólo es posible encontrar en China. Ahora bien, los hutongs perpendiculares a Nanluogu Xiang, mucho menos ruidosos, son una delicia: Qiangulouyuan, Mao’er, Banchang o Fuxiang, por ejemplo. En esta zona es en la única que vi que han puesto plaquetas de información explicando la historia de cada hutong.

Barrio de Sichahai

También entre los más comerciales están los hutongs situados al sur de las torres de la Campana y del Tambor. Son muy pintorescas las callecitas peatonales cercanas al lago Houhai, por donde cruzan algunos pequeños puentes. Acá abundan los restaurantes y los bares con música en vivo, por lo que es recomendable llegar cuando comienza a caer la tarde y se va llenando poco a poco de gente.

Estación de Guloudajie

Estos hutongs son un poco más auténticos y no tan turísticos, con fines principalmente residenciales. Un buen punto de partida para visitarlos es la estación de metro Guloudajie y desde ahí ir bajando por la avenida Jiugulou hacia las torres de la Campana y del Tambor. En el trayecto irán apareciendo callejones con nombres cada vez más difíciles de pronunciar, pero todos encantadores.

Zona de los templos

A pocos metros de los importantes templos de Lama y de Confucio, también hay hutongs. Debido a su localización, éstos presentan una marcada temática religiosa. Los arbolados callejones están ocupados mayoritariamente por tiendas que venden estatuillas, pinturas, escritos, cintas y demás. Se respira budismo con aroma a incienso en todo el ambiente, mientras los monjes van y vienen.

Gongjian

Desde la salida de la Ciudad Prohibida hacia el norte se puede ir por el hutong Gongjian, muy cercano también al parque Beihai. Es un pasaje bastante angosto de casi medio kilómetro de largo, que va a terminar en la avenida Di’anmen. Por ahí me crucé con un desfile de vecinos que me miraban mucho porque, parece ser, no es una zona muy recorrida por occidentales. Fue uno de los que más me gustó.

Pantalones secándose al sol (Beijing, China)
Pantalones secándose al sol en el hutong
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2 comentarios en “Laberintos de Beijing llamados hutongs”

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